Durante mucho tiempo, llegar a los 80 años significaba desaparecer progresivamente del espacio público. La vejez se asociaba al descanso obligatorio, a la dependencia y a una retirada discreta de la vida social, cultural y profesional. Sin embargo, ese relato está perdiendo fuerza. En pleno siglo XXI, asistimos a la consolidación de una realidad distinta: personas que superan los ochenta y continúan...