Cómo mantener la masa muscular después de los 70

Cómo mantener la masa muscular después de los 70

Cumplir años no significa necesariamente perder fuerza, movilidad o independencia. Aunque el envejecimiento provoca cambios naturales en el organismo, mantener la masa muscular después de los 70 es posible mediante una combinación de alimentación equilibrada, ejercicio físico adaptado y hábitos saludables.

Los músculos desempeñan un papel fundamental en la vida diaria: permiten levantarse de una silla, caminar, subir escaleras, mantener el equilibrio y realizar actividades cotidianas con mayor autonomía. Por eso, cuidar la salud muscular es una parte esencial del envejecimiento activo y de la prevención de la fragilidad.

Para las personas mayores y sus familias, conocer cómo prevenir la pérdida de masa muscular, qué alimentos ayudan a mantenerla y qué ejercicios pueden incorporarse a la rutina diaria es un primer paso para favorecer una mejor calidad de vida.

¿Por qué se pierde masa muscular después de los 70?
Con el paso de los años, el organismo experimenta cambios en la composición corporal. Uno de ellos es la tendencia a perder masa y fuerza muscular, un proceso que puede acelerarse por el sedentarismo, una alimentación insuficiente, determinadas enfermedades o periodos prolongados de inmovilidad.

La pérdida progresiva de masa y función muscular se conoce como sarcopenia. No afecta a todas las personas de la misma manera, pero puede dificultar algunas actividades cotidianas y aumentar el riesgo de caídas, dependencia y pérdida de autonomía.

Entre los factores que pueden favorecer la pérdida muscular destacan:

  • La disminución de la actividad física y el tiempo excesivo sentado.
  • Una ingesta insuficiente de proteínas y energía.
  • La pérdida de apetito o de peso involuntaria.
  • Las enfermedades crónicas y determinados procesos de recuperación.
  • Los periodos de hospitalización o reposo prolongado.
  • Las dificultades para caminar, levantarse o realizar tareas habituales.

La edad es un factor importante, pero no es el único. Mantener una rutina de movimiento y una alimentación adecuada puede ayudar a conservar la fuerza muscular y la capacidad funcional durante más tiempo.

¿Por qué es tan importante mantener los músculos después de los 70?
La masa muscular no solo influye en la fuerza física. También está relacionada con la capacidad de realizar actividades cotidianas, mantener el equilibrio y afrontar mejor las exigencias del día a día.

1. Favorece la autonomía personal
Conservar la fuerza muscular ayuda a realizar tareas como levantarse de la cama, vestirse, ducharse, preparar una comida o caminar por casa.

Cuando la fuerza disminuye, algunas de estas actividades pueden requerir más esfuerzo o ayuda de otras personas. Por ello, mantener la musculatura es una medida importante para preservar la independencia.

2. Ayuda a prevenir caídas
La fuerza de las piernas, la estabilidad y el equilibrio son fundamentales para caminar con seguridad y reaccionar ante pequeños tropiezos.

El ejercicio adaptado, especialmente el que combina fuerza, equilibrio y movilidad, puede contribuir a reducir el riesgo de caídas. También es importante revisar los obstáculos en casa, utilizar un calzado adecuado y recurrir a ayudas para caminar cuando estén indicadas.

3. Contribuye a mantener la movilidad
Los músculos permiten realizar movimientos de forma más eficiente. Conservar su fuerza puede facilitar los desplazamientos, las salidas al exterior y la participación en actividades sociales.

Mantenerse activo también ayuda a evitar el círculo de inactividad, pérdida de fuerza y mayor dificultad para moverse.

4. Favorece el bienestar general
La actividad física adaptada puede contribuir a mejorar el estado de ánimo, la calidad del sueño y la sensación de bienestar. Además, participar en actividades grupales puede favorecer las relaciones sociales y reducir el aislamiento.

Por eso, cuidar la masa muscular después de los 70 no consiste únicamente en ganar fuerza, sino también en mantener las capacidades que permiten disfrutar de la vida cotidiana.

Cómo mantener la masa muscular después de los 70

Qué comer para mantener la masa muscular después de los 70
La alimentación es uno de los pilares para conservar la musculatura. A medida que envejecemos, es importante prestar atención tanto a la cantidad de alimentos que consumimos como a su calidad nutricional.

Una alimentación variada, suficiente y adaptada a las necesidades individuales ayuda a proporcionar la energía y los nutrientes que el organismo necesita para mantener los músculos.

Proteínas: un nutriente esencial para los músculos
Las proteínas aportan los aminoácidos que el organismo utiliza para mantener y reparar los tejidos musculares. Por eso, es importante incluir alimentos ricos en proteínas a lo largo del día.

Entre las principales fuentes de proteínas se encuentran:

  • Pescado: merluza, sardinas, salmón y otros pescados.
  • Huevos: una opción versátil para distintas comidas.
  • Carne: preferiblemente dentro de una alimentación variada y equilibrada.
  • Lácteos: leche, yogur natural y queso, según las necesidades individuales.
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias y guisantes.
  • Frutos secos: nueces, almendras y avellanas, siempre que puedan consumirse con seguridad.

No es necesario recurrir a suplementos de proteínas por iniciativa propia. Las necesidades dependen de factores como el peso, el nivel de actividad, el estado nutricional y las enfermedades existentes. En caso de enfermedad renal u otras condiciones que requieran adaptar la alimentación, las recomendaciones deben individualizarse con un profesional sanitario.

Repartir las proteínas entre las comidas
En lugar de concentrar la mayor parte de las proteínas en una sola comida, puede resultar útil incluir alguna fuente proteica en el desayuno, la comida y la cena.

Por ejemplo:

  • Desayuno: yogur natural, leche o queso fresco.
  • Comida: pescado, pollo o legumbres.
  • Cena: tortilla, pescado o una preparación con legumbres.
  • Entre horas: yogur, queso fresco o un pequeño puñado de frutos secos si se toleran bien.

Estas son ideas generales que deben adaptarse al apetito, las preferencias y las necesidades nutricionales de cada persona.

Evitar comer demasiado poco
Algunas personas mayores sienten menos hambre, se cansan al preparar la comida o reducen las cantidades porque viven solas. Sin embargo, comer de forma insuficiente puede favorecer la pérdida de peso y de masa muscular.

Para facilitar una alimentación adecuada, puede ser útil:

  • Organizar menús sencillos y variados.
  • Preparar raciones pequeñas si existe poco apetito.
  • Incorporar alimentos nutritivos en las comidas habituales.
  • Mantener horarios regulares.
  • Pedir ayuda si cocinar o hacer la compra resulta difícil.

La pérdida de peso involuntaria, la falta de apetito persistente o la ropa que empieza a quedar demasiado holgada son señales que conviene consultar con un profesional sanitario.

Vitaminas, minerales y otros nutrientes

Además de las proteínas, el organismo necesita una alimentación equilibrada que aporte energía, vitaminas, minerales y fibra.

El calcio y la vitamina D son importantes para la salud ósea, mientras que una dieta variada con frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables contribuye al bienestar general.

Ningún alimento por sí solo evita la pérdida muscular. Lo importante es mantener una alimentación suficiente y variada, adaptada a las necesidades de cada persona.

Ejercicios para mantener la masa muscular después de los 70
La alimentación por sí sola no es suficiente para conservar la fuerza muscular. El ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza adaptado, es fundamental para estimular los músculos y mantener su función.

No hace falta acudir a un gimnasio ni realizar entrenamientos intensos. Muchas personas pueden empezar con ejercicios sencillos en casa, siempre que sean adecuados para su estado de salud y su capacidad física.

1. Sentarse y levantarse de una silla
Este ejercicio ayuda a trabajar los músculos de las piernas, que son esenciales para levantarse, caminar y subir escaleras.

Cómo hacerlo:

  • Utilizar una silla estable, colocada contra una pared si es necesario.
  • Sentarse con los pies apoyados en el suelo.
  • Inclinar ligeramente el tronco hacia delante.
  • Levantarse despacio y volver a sentarse de forma controlada.
  • Repetir únicamente las veces que resulte cómodo y seguro.

Si existe dificultad para mantener el equilibrio, dolor o debilidad importante, conviene consultar con un fisioterapeuta antes de realizar el ejercicio.

2. Elevaciones de talones
Este movimiento trabaja los músculos de las pantorrillas y puede incorporarse a una rutina de fortalecimiento.

Cómo hacerlo:

  • Colocarse de pie detrás de una silla firme.
  • Apoyar las manos en el respaldo.
  • Elevar lentamente los talones, levantándose sobre la parte delantera de los pies.
  • Bajar de forma controlada.

El ejercicio debe realizarse sin prisas y con un apoyo estable. Si no es seguro hacerlo de pie, un profesional puede proponer una alternativa adaptada.

3. Ejercicios suaves con los brazos
Los músculos de los brazos y los hombros también son importantes para vestirse, cargar objetos ligeros y realizar tareas domésticas.

Se pueden realizar movimientos controlados de flexión de los codos o ejercicios con una banda elástica de resistencia suave, siempre que no exista dolor ni contraindicación.

Es preferible comenzar con poca resistencia y aumentar progresivamente según la capacidad individual y las indicaciones profesionales.

4. Caminar de forma regular

Caminar ayuda a mantener la movilidad y la resistencia física. Aunque caminar es beneficioso, no sustituye por completo al entrenamiento de fuerza.

Siempre que sea seguro, se puede empezar con paseos cortos y aumentar gradualmente el tiempo. Si existen problemas de equilibrio, fatiga importante o dificultades para caminar, es recomendable valorar qué tipo de actividad resulta más adecuada.

5. Entrenar el equilibrio
Los ejercicios de equilibrio pueden ayudar a mejorar el control corporal y la estabilidad. Sin embargo, deben realizarse con precaución, especialmente cuando existe riesgo de caída.

Una opción es practicar cambios suaves de posición con apoyo en una superficie firme. En personas con fragilidad, antecedentes de caídas o movilidad reducida, es preferible contar con la orientación de un fisioterapeuta.

¿Con qué frecuencia deben hacer ejercicio las personas mayores?
La frecuencia y la intensidad dependen del estado físico, las enfermedades existentes y la experiencia previa con el ejercicio.

Como orientación general, las recomendaciones de actividad física para personas mayores incluyen una combinación de actividad aeróbica, ejercicios de fuerza y actividades de equilibrio. El entrenamiento de fuerza suele recomendarse al menos dos días por semana, adaptando los ejercicios a las capacidades individuales.

No obstante, las personas que llevan mucho tiempo sin hacer ejercicio, tienen enfermedades crónicas o presentan dificultades de movilidad deben comenzar de forma progresiva y consultar con un profesional sanitario cuando sea necesario.

La constancia es más importante que la intensidad. Una rutina sencilla que pueda mantenerse en el tiempo suele resultar más útil que un programa exigente que provoque fatiga excesiva o dolor.

Cómo adaptar el ejercicio si existen problemas de movilidad
No todas las personas mayores de 70 años tienen la misma condición física. Algunas caminan de forma independiente, mientras que otras necesitan un bastón, un andador o ayuda para levantarse.

En estos casos, el objetivo debe ser mantener las capacidades existentes y mejorar la función siempre que sea posible.

Entre las opciones que pueden valorarse se encuentran:

  • Ejercicios de brazos y piernas sentado.
  • Movimientos articulares suaves.
  • Ejercicios de fuerza adaptados con bandas elásticas.
  • Entrenamiento de transferencias, como pasar de la cama a la silla.
  • Sesiones de fisioterapia individualizadas.
  • Paseos breves con la ayuda técnica adecuada.

Si la persona ha sufrido una caída reciente, una hospitalización o un deterioro importante de su movilidad, es aconsejable solicitar una valoración profesional antes de iniciar una nueva rutina.

Hábitos diarios que ayudan a conservar la musculatura
Mantener la masa muscular después de los 70 depende también de las pequeñas decisiones del día a día.

  • Evitar pasar demasiado tiempo sentado
  • Interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo con movimientos suaves puede ayudar a mantener la actividad cotidiana.
  • Siempre que sea posible, conviene alternar el descanso con pequeños desplazamientos o actividades adaptadas a las capacidades individuales.
  • Dormir y descansar adecuadamente

El descanso forma parte de la recuperación del organismo. Mantener horarios regulares y procurar un sueño reparador puede favorecer el bienestar y la capacidad para realizar actividad física.

Mantener una hidratación adecuada
La sensación de sed puede disminuir con la edad. Por ello, es importante beber líquidos regularmente, respetando las indicaciones médicas cuando exista alguna enfermedad que requiera limitar su consumo.

Mantener una vida social activa
Compartir las comidas, participar en actividades o salir a caminar acompañado puede ayudar a mantener la motivación y reducir el aislamiento.

Las actividades grupales adaptadas a las capacidades de cada persona pueden facilitar la continuidad de los hábitos saludables.

Señales de alerta: cuándo conviene consultar con un profesional
La pérdida de fuerza puede producirse de forma gradual y pasar desapercibida. Sin embargo, existen señales que conviene tener en cuenta:

  • Dificultad creciente para levantarse de una silla.
  • Problemas nuevos para caminar o subir escaleras.
  • Caídas frecuentes o pérdida del equilibrio.
  • Pérdida de peso involuntaria.

Cansancio excesivo al realizar actividades habituales.

Reducción importante del apetito.

Pérdida de capacidad para realizar tareas que antes eran sencillas.

Estos cambios pueden tener distintas causas y no deben atribuirse únicamente a la edad. Una valoración médica puede ayudar a identificar posibles problemas nutricionales, enfermedades, efectos de la medicación u otras causas de pérdida de fuerza.

Si aparece una debilidad repentina, especialmente acompañada de dificultad para hablar, alteraciones faciales o pérdida súbita de fuerza en un lado del cuerpo, es necesario solicitar atención de emergencia.

El papel de las familias y de los profesionales de atención a mayores
Las familias y las personas cuidadoras pueden desempeñar un papel importante en la prevención de la pérdida muscular. Observar los cambios en la movilidad, favorecer una alimentación suficiente y facilitar oportunidades de movimiento son medidas que pueden contribuir al bienestar.

En algunos casos, contar con apoyo domiciliario permite que la persona mayor mantenga sus rutinas con mayor seguridad y reciba ayuda con tareas cotidianas, la preparación de comidas o los desplazamientos.

Cuando las necesidades de atención aumentan, también puede ser conveniente valorar recursos profesionales, fisioterapia, servicios de apoyo domiciliario o una residencia de mayores que pueda responder a las necesidades de la persona.

La elección debe basarse en una valoración individual, respetando las preferencias, la autonomía y la dignidad de cada persona.

Mantener la masa muscular después de los 70 es invertir en autonomía
La pérdida de masa muscular no tiene por qué aceptarse como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Aunque los cambios asociados a la edad pueden influir en la fuerza y la movilidad, mantener una alimentación adecuada, practicar ejercicio adaptado y cuidar los hábitos diarios puede ayudar a conservar las capacidades funcionales.

No se trata de entrenar más, sino de encontrar una rutina segura, constante y adaptada a cada persona. Comer suficiente, incluir proteínas en la alimentación, realizar ejercicios de fuerza y evitar el sedentarismo son pasos importantes para mantener la autonomía y disfrutar de una mejor calidad de vida.

En Via Senior creemos que promover un envejecimiento activo implica ofrecer información útil a las personas mayores, sus familias y quienes participan en su cuidado. Conocer las necesidades de cada etapa de la vida permite tomar decisiones más informadas y favorecer un envejecimiento con bienestar, seguridad y dignidad.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración ni las recomendaciones de profesionales sanitarios. Las pautas de alimentación y ejercicio deben adaptarse a las necesidades y al estado de salud de cada persona.

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